La economía social es transgresora
Por Cristian Silva
Por ello desde el DOSESS se trabaja en una formación que se propone estructurar las experiencias dispersas, esas experiencias de igualdad y libertad que se desarrollan en la economía social y solidaria, porque para que otro mundo sea posible, es necesario que otra economía acontezca y también que otra política sea posible, aquella que se construye desde la participación de sectores postergados, desde la creación de otros posibles. Así, otra economía es una economía orientada a la no dominación, es decir, orientada en la emancipación. Esta otra economía surge como respuesta transgresora, cuestiona la sociedad hegemónica desde respuestas colectivas a las transformaciones y fragmentaciones producto del neoliberalismo, transformaciones del Estado y del trabajo.
Y en este punto, cobra necesidad la presencia de un Estado que se inmiscuya en un proyecto de país que produzca una re-invención de la democracia, que se realiza desde políticas públicas orientadas a la generación del bienestar social. Nos encontramos inmersos en la propia re-estructuración del Estado, dentro del cual se presentan los proyectos que otorgan sentido a las personas, en este caso, el Diploma de Extensión de operador socioeducativo viene, además de fortalecer a la formación de dirigentes de la economía social y solidaria que realiza, a dar cuenta de un proceso de disputa del Estado. Un proceso al que se contribuye a fortalecer desde prácticas inclusivas, autogestivas, contrarias a la absolutización del mercado en los designios de la vida de todos y todas.
Es por ello que los actores de la economía social y solidaria, al partir de las necesidades, donde su surgir está implicado en la generación de iniciativas que propugnen el sustento de la vida de todos y todas, se enfrentan, al superar un primer estadio, a otras necesidades. Necesidades propias de procesos de institucionalización, porque el desarrollo de la economía social y solidaria requiere que las experiencias se coaliguen, se extiendan, que relacionen, y en este punto el Estado, espacio de disputa, se presenta como uno de los actores prioritarios, potenciadores, generador de posibilidades. Por lo tanto, en este punto se presenta una necesidad de re-institucionalización de lo político, de las políticas públicas, donde se priorice la construcción colectiva y sociopolítica que asuma como una de sus responsabilidades primeras, contribuir a la construcción de actores con capacidad de incidencia, esa debería ser la ética de toda política pública, contraria a cualquier relación de dependencia.
¡A leer «La Diplo»! Segunda parte
«(La Diplo) una herramienta educativa para construir el territorio«, es una publicación del Ministerio de Desarrollo que da cuenta del Diploma de Extensión Universitaria de Operador Socioeducativo en economía social y solidaria, una propuesta de formación de la Universidad de Quilmes en articulación al Ministerio de Educación y de Desarrollo de la Nación, a partir de las vivencias y experiencias de los orientadores en su formación en Universidades e Institutos de Formación Superior Docente.
Trabajo y sociedad, para entender las transformaciones.
Nos encontramos situados, inmersos en un sistema que asigna significados que construyen sentidos, en este caso, es imperioso que cómo actores involucrados en nuestras prácticas, se profundice en las conceptualizaciones que nos habitan, a razón de que estamos inmersos en el sistema capitalista hegemonizado por una perspectiva neoliberal, que produce un determinado significado excluyente de diversidad.
Así, el espacio curricular de Trabajo y sociedad, interviene en uno de sus módulos específicos en el reconocimiento de las vinculaciones entre el Trabajo y el Estado, porque no siempre el trabajo fue, ni es, el mismo, sus cambios, sus configuraciones, da cuenta de un proceso de transformación, de una interconexión con otros espacios que condiciona y produce una realidad distinta. Los abuelos y abuelas, padres, madres, y nosotros como trabajadores no somos los mismos trabajadores, algo cambió, cambia y necesita relacionarse, para entenderse.
Y por qué el Estado, porque el desarrollo de las políticas públicas vinculadas al trabajo desarrollas en los últimos años vienen a dar cuenta de un proceso de abordaje de la problemática del trabajo, distinta, diferente. Lo cual exige detenernos en los modos en que las distintas configuraciones estatales en las últimas décadas han propiciado determinadas formas de trabajo por sobre otras. Partir de la experiencia quiere decir poder relacionar nuestra realidad con la existencia de un sistema –político, social, económico y cultural- determinado.
Para poder lograr este cometido, está reflexión teórico-práctico es imprescindible trabajar –construir teoría práctica- que parta de la experiencia. Desde las formas en que se fue construyendo un papel al Estado, a las formas de intervención del Estado en las últimas décadas de modo tal de poder ir reconociendo el vínculo entre las políticas públicas y el mundo del trabajo. Por lo tanto, pensar nuestra actualidad, las consecuencias de las políticas sociales de la década de los noventa en tanto formas de vinculación entre el Estado, el mundo del trabajo y la sociedad en el contexto de la caída del empleo, haciendo énfasis en el modo en que las intervenciones estatales han visibilizado e invisibilizado ciertas formas del trabajo por sobre otras (trabajo asalariado, trabajo autogestivo, trabajo comunitario, trabajo doméstico, etc), así como han puesto en la escena pública formas inéditas de la sociedad organizada.
Poner en relación los aspectos anteriores lleva a pensar las actuales políticas de promoción del empleo y la economía social y solidaria desde otra perspectiva. El nuevo rol de las formas organizar a la sociedad en torno a la generación de los bienes públicos, el poder pensar colectivamente qué nuevas vinculaciones entre Estado y Sociedad pueden ser pensadas y construidas a partir de la promoción de nuevas formas de trabajo solidarias y autogestivas.






